La llegada del otoño ¿Cómo la vives tu?

¡Ha llegado el otoño! Es hermoso ver y sentir los cambios que ocurren ante nosotros: nos ofrece una explosión de colores que nos invita a amar los ciclos de la naturaleza del paisaje y la propia, la de nuestra familia, la de nuestro ser. Es la vuelta a la calma luego de la jovialidad del verano…La calma para direccionar y encaminar nuestros sueños, nuestra visión para celebrar la vida. Es el reinicio, la introspección para potenciar nuestra fuerza interna… vivir el momento. Lanzamos al viento lo que ya no necesitaremos, lo llenamos de colores cálidos… y las hojas serán entonces abono para nuevos ciclos. Es tiempo también de la cosecha, no sólo de aquella que nos ofrece la madre tierra sino también de nuestros cultivos como seres humanos: Abrir los ojos y la conciencia a lo que tenemos y hemos construido; abrir los brazos a nuestros seres queridos y abrazar lo que somos sin reservas: ¡atrapar la vida! Los abrazos nos preparan para el invierno, nos fortalecen; las hojas de los árboles nos recuerdan lo profundo de los cambios y la fuerza de nuestras raíces. Los colores y la calidez que emanan son una verdadera invitación para encontrarnos y conectar con las emociones que nos mueven. Es una invitación a mostrarnos desde la autenticidad de nuestro ser, validando sin complejos lo que realmente somos. Así, defendiendo la espontaneidad y conectando con la esencia de cada persona, es como me gusta vivir la experiencia fotográfica. Acompañando  con el otoño que tiene una luz natural fantástica, tonos oro, cobre, tierra, naranja que llenan de brillo lo que somos. Todos los secretos del tiempo están en la naturaleza. Atrápala, vívela a plenitud, porque todo va siendo y va cambiando ante nuestros ojos. ¿Te gustaría atrapar tu instante mágico con mis fotos? ¡Contáctame! ¿Y cómo vives tu el otoño?

Reportajes Primera Comunión

Primera Comunión, reportajes para el alma. Cuando llegan las fechas de la Primera Comunión las familias han cuidado amorosamente cada detalle de tan importante ceremonia, para la cual los niños se han preparado durante un tiempo. Es habitual querer unas lindas fotos como recuerdo especial, pero ¿qué las haría realmente especiales?… Cuando me contratan para hacer fotos de Primera Comunión ciertamente cuido que todos esos detalles amorosamente planificados luzcan fabulosos en las fotos: la vestimenta, los accesorios, las flores, los símbolos sagrados… Pero me gusta ir un poco más allá, porque hablamos de un ritual que es realmente para el alma, y que es tradición en la familia. Cada uno de los niños ha recorrido un camino espiritual para recibir su Primera Comunión. Ellos están llenos de luz y de una belleza especial. No se trata de una sesión de fotos cualquiera, pues no estamos de modelaje, o de foto-pose. Se trata de un momento de paz, de un momento de amor y de celebración para el alma. Y eso es justamente lo que intento capturar en cada retrato, sin que pierda espontaneidad, naturalidad y la alegría de la infancia. También me gusta que cada familia tiene su forma de honrar este momento, de hacerlo especial y propio. Por eso creo que las fotos son un recuerdo importante para toda la vida, son las hojas de un gran árbol que hemos sembrado y cultivado para mantener viva una tradición en la esperanza de un mundo mejor. No lo dejes pasar sin capturar su esencia, ¡Atrapa la vida! ¡Atrapa la luz!

¿Nos divertimos en la nieve?

¿Cómo te diviertes en invierno? Si bien existen diversas y divertidas formas de transitar el invierno, os propongo una idea para compartir en familia, en pareja o con amigos: ¿qué tal una sesión de fotos espontánea en pleno invierno? Donde la nieve, la brisa, o la niebla sean protagonistas también de tus fotos. ¡Cultiva el calor humano en pleno frío! Mientras avanza el invierno hay algo en el aire que nos invita a gestar este calor necesario para transitar los cambios: el del chocolate caliente compartido, el del abrazo, la risa y el juego. Te invito a salir, a volvernos uno con la naturaleza, mientras mi lente captura cada uno de estos instantes con alegría, para transformar el frío de esta época del año en los recuerdos más cálidos y sabrosos a los que podamos volver siempre. La naturaleza nos recuerda que es el momento de nuevos ciclos, momento de encontrar y gestar el calor de la vida, ¡transitemos el invierno con nuestra mejor actitud! Iniciemos este año con una energía diferente que proyecte nuestra luz propia, en la conciencia de que cada quien brilla a su manera. Así como no hay dos copos de nieve iguales, ¡no hay dos seres iguales! ¡Es lo hermoso de la naturaleza! Haz que tus fotos sean auténticas, que expresen tu luz, tu manera de vivir el mundo, que sin duda alguna es sólo tuya, auténtica y cálida. ¡Atrapa la vida!

¡Vacaciones de verano!

Unos rayos de sol iluminan juguetones la espuma del mar. La brisa del verano nos hace sonreír, es cálida y nos anima a tomar las calles, las aceras, los columpios, la montaña, a sentarnos a la sombra y vivir al aire libre. El verano nos reta en lo creativo, trae consigo el fuego del ingenio y la imaginación, ¿qué hacer en las vacaciones?, no hacen falta grandes viajes para pasarla de lujo, tan sólo un día de burbujas y espuma puede ser la felicidad, un paseo a la montaña, un picnick a la sombra con juegos de agua… ¿Qué otras ideas se te ocurren? ¿Y si en la agenda de planes hacemos fotografía? ¿Enseñamos a nuestros peques a observar con detenimiento el mundo que les rodea?  Capturar este momento compartido, divertido y en familia, que nos recuerda la fuerza de nuestra propia luz. ¡La frescura de sentirnos nosotros mismos y serlo! Podemos dibujarlo, fotografiarlo, representarlo, volverlo poesía y canción. Familia… Cada familia es un cosmos con sus propios soles internos. En el corazón de cada familia brilla su propio sol y cambian sus propias lunas. Es bonito tomarnos el tiempo para disfrutar del resplandor propio, de la alegría del tiempo de verano, su cálida desnudez, sus rayos dorados en la naturaleza y en los cabellos. No era consciente de esta alegría natural hasta que empecé a vivir en un país con estaciones definidas. De donde vengo todo el año es Verano! Y eso se siente en todos los aspectos de la cultura y en las formas de ser. Ha sido maravilloso ver cómo ese sol tan nuestro se sostiene en casa a pesar de los cambios climáticos y cómo la naturaleza y la luz muda ante nuestros ojos como nuestros propios ciclos internos. Fiesta en verano La llegada del Verano es una celebración, una invitación a ser, a salir, a refrescar las relaciones y los pensamientos. A recargar energías para nuevos ciclos, nuevos proyectos. ¡A brillar! Hagamos de este tiempo un álbum memorable. Llenemos de soles la memoria de la infancia, que el verano sea siempre algarabía y celebración, que sea risas y ricas sensaciones. Un oleaje que nos afiance como familia, una caminata juntos, un momento de encuentro, una foto en la repisa que nos recuerde nuestro verdadero Sol.

Otoño para jugar

¿Quieres unas fotos creativas este otoño? Pues no lo dudes… ¡éste es un un otoño para jugar! Las hojas caen y todo cambia de color y textura a nuestro paso. El otoño nos abraza con su brisa que despeina los cabellos, hace bailar las bufandas y pañuelos, y los pies crujen a cada paso en una alfombra de hojas que invita a nuestros peques a ¡Jugar! … maravilloso verbo “jugar”, esa fuerza lúdica de la vida que vamos perdiendo con los años junto a nuestra capacidad de sorprendernos y descubrir el mundo. ¿Pero y si la recuperamos?, ¿y si nos conectamos con la energía de nuestros hijos y decidimos jugar? Imagina cuánta hermosura puede caber en una tarde compartida y divertida!  Entre las hojas y los rayos del sol, entre el mundo que cambia y nosotros con él! El otoño es una excelente oportunidad para divertirnos, andar en bici, amontonar hojas en sus gamas de rojos, armar caminos de palitos y flores secas, brincar en el parque, coleccionar hojas de diversos tamaños, escuchar el crujir de la naturaleza, y divertirnos en familia! Invitar a los abuelos a una caminata en el parque junto a los peques puede ser también una hermosa imagen de otoño, con todo lo que simboliza y representa en su paso por la vida. El otoño está cargado de una magia única, irrepetible, pues es el renacer de la naturaleza. ¿Imaginas atrapar toda esa magia? ¡Sí se puede! La fotografía nos permite hacerlo y nuestra buena energía también! ¡Entonces hay que animarse y vivir este regalo maravilloso que nos da la naturaleza! Entra en el juego y regálate a ti y a tu familia una divertida y creativa sesión de fotos, llena de luz… y no de cualquier luz… sino de la más hermosa: la luz de otoño! ¡Atrapa la Vida!

Y tú…¿Tienes una verdadera fotografía en familia?

Piensa en los momentos más divertidos, placenteros o de verdadero contacto con la experiencia de ser padres. Piensa en las risas espontáneas, en una fotografía en familia cuando les haces cosquillas a tus hijos, cuando juegas al escondido, cuando en medio de una actividad, les sorprende algo inesperado. Seguramente habrás notado que estas situaciones no son las que se dan en un estudio fotográfico, ni mucho menos intentando paralizarnos frente a una cámara en una rígida sesión de fotografía de familia. Prepararnos para una foto, atender  al aviso del disparo del obturador, al click de la cámara, ya nos predispone y no hay manera de que surja una fotografía espontánea. Atrapar la vida en una fotografía, es dejar que la actividad fluya de manera espontánea, es interferir lo menos posible en la actividad que realizan las familias que quieren guardar un recuerdo de lo que realmente son. Se trata entonces de crear un momento, de dar rienda suelta a una situación espontánea  y no de forzar una situación para la foto. Ahora, pregúntate  ¿cuántas fotografías tienes en las que aparezcan todos los miembros de la familia y en la que se refleje un momento grato, juguetón, divertido o espontáneo de verdad? Cuando cocinamos con nuestros hijos en casa, cuando nos hacemos cosquillas, una guerra de almohadas, el instante en que descubres el escondite de tu hijo… Ese instante vale oro, porque nuestras expresiones de alegría, sorpresa, emoción son auténticas. Pues yo descubrí un día, en el que me enfrenté a una inesperada situación de salud, que tenía muy pocas, por no decir, ninguna fotografía que sirviese para reflejar lo que he sido como madre,  lo que mis hijas han sido para mí, lo que hemos vivido todos como núcleo familiar. En ese momento eché en falta tener más fotografías que reflejaran nuestros verdaderos afectos. En mis fotos, casi siempre tomadas por mi marido o por mi, no quedaba un registro de  fotografía de familia de cuando reíamos padres e hijas en una cama elástica, de cuando compartíamos la emoción de saltar una ola en el mar, de cuando manejábamos bici, cocinábamos juntos, una guerra de almohadas o las tantas veces que coloreamos juntos. Es decir, todos estos momentos casi cotidianos que podrían convertirse en una bella y auténtica fotografía espontánea. Lo cierto es que al menos para mi, resultaban ser éstos los momentos más valiosos de vivir -los casi cotidianos, los de todos los días- y decidí empezar a fotografiarlos. Ya no quería voltear a la cámara y sonreír, quería que la cámara captara nuestras expresiones de afecto más espontáneas y nuestra auténtica relación en medio de cualquier actividad.  En fin… Sólo cuando descubrimos lo rápido que pasan los buenos y auténticos instantes, tomamos consciencia de lo valiosos que son. Y tu…¿ tienes buenas fotos de estos momentos, con toda tu familia en acción? ¡Crea tu momento y atrápalo en una foto ahora mismo! Atrapa la vida Fotografía. Nuestra mirada Atrapa la vida se enfoca en el momento y no en posar para el recuerdo. Es atrapar la autenticidad de cada miembro de la familia mientras vive  un momento de plenitud en una situación cotidiana en casa, una salida al parque o un paseo en un lugar especial. Es fotografiar a las familia en situaciones espontáneas para exponer los verdaderos afectos y lazos familiares.

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